El cine del barrio de Garrido reabre tras once años con butacas nuevas y palomitas a 2,80 euros

La persiana del Cine Garrido, en la calle Miguel de Unamuno número 45, volvió a subir a las 18:07 del miércoles 17 de septiembre. Lo hizo después de once años y veintitrés días cerrada, con doscientas butacas nuevas y un cartel que anuncia 'Todo sobre mi madre' para la sesión inaugural.

La persiana sube a las 18:07

Cuando la persiana metálica comenzó a enrollarse, un grupo de unas sesenta personas aplaudía en la acera, entre ellas vecinos del barrio, antiguos trabajadores del cine y curiosos que habían leído el anuncio en el grupo de WhatsApp de la asociación de vecinos Los Verdes, que llevaba semanas pidiendo a la familia propietaria que confirmara la fecha exacta de la reapertura, porque nadie sabía si el acto sería un simple levantamiento de persiana o una fiesta con autoridades y corte de cinta. Al final fue lo primero.

La primera entrada se vendió a las 17:52.

La compró una mujer de 74 años, Carmen Rodríguez, que había guardado durante años la butaca número 12 como recuerdo y que llegó veinte minutos antes para no perderse el momento. El local, propiedad de la familia Sánchez desde 1978, llevaba cerrado desde el 25 de agosto de 2015. Entonces los problemas de accesibilidad y la competencia de los multicines de la carretera de Madrid pudieron con un negocio que en los ochenta llenaba dos sesiones los domingos. La reapertura ha costado 385.000 euros, financiados con 120.000 de una subvención municipal y el resto con un préstamo familiar a diez años.

La sala principal tiene ahora 200 butacas, 16 de ellas adaptadas para personas con movilidad reducida, además de un sistema de sonido Dolby 7.1 y una pantalla de 12 metros de ancho. La cafetería ofrece palomitas a 2,80 euros, refrescos a 2,20 y café a 1,50. El precio de la entrada general es de 6,50 euros. Los miércoles baja a 4,90. Hay bonos y descuentos para escolares.

Once años de butacas vacías y humedades

El edificio sufrió un problema de humedades en 2017 que afectó a la pared medianera con el número 43, y la familia Sánchez gastó 18.000 euros en impermeabilización sin poder afrontar después la reforma completa. Durante seis años, el espacio se usó como almacén de una empresa de mudanzas del polígono de Villares de la Reina. En 2022, el Ayuntamiento declaró el inmueble en ruina parcial. Eso obligó a intervenir.

La reapertura no habría sido posible sin el convenio firmado el 12 de marzo de 2025 entre la familia propietaria y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca, un acuerdo que incluye una subvención de 120.000 euros a fondo perdido y la cesión temporal del local para actividades escolares dos mañanas por semana, a cambio de que el cine programe al menos seis películas en versión original subtitulada al mes.

Los vecinos recuerdan la época en que el Garrido era el único cine del barrio. 'Aquí veníamos a ver los estrenos antes que en el centro', explica Antonio Martín, de 68 años, que fue taquillero entre 1982 y 1999 y que ahora vive a dos calles del local. 'Los domingos había dos sesiones y se llenaba. Luego llegó el video y la cosa cayó'. El barrio siempre quiso que volviera.

Un barrio de 23.400 habitantes sin pantalla grande

Garrido tiene 23.400 habitantes, según el padrón de 2025, y hasta ahora carecía de cualquier sala de cine, porque las más cercanas están en el centro, a 2,8 kilómetros, o en el centro comercial de la carretera de Madrid, a 4,1 kilómetros, lo que para muchas familias sin coche implicaba dos autobuses y más de una hora de viaje, un trayecto que con niños pequeños se hacía casi imposible un domingo por la tarde. La línea 8 de autobús urbano tiene una parada a 120 metros del cine.

La asociación de vecinos Los Verdes ha organizado un ciclo de cine de barrio para los sábados por la tarde. La primera proyección será 'Bienvenido Mister Marshall', el 4 de octubre a las 18:00. El aforo es de 200 butacas. Ya se han reservado 140 para esa sesión.

El impacto económico también se deja notar en los comercios de la calle. La panadería de la esquina, en el número 47, ha ampliado su horario hasta las 22:30 los fines de semana. El bar La Tasca, a 80 metros, prevé contratar a una persona más si la afluencia se mantiene. 'Con el cine cerrado, esto era un desierto a partir de las ocho', dice su dueño, Manuel Iglesias, de 51 años, que lleva quince años detrás de la barra y que estos días ha visto pasar por delante a vecinos que no conocía de nada.

Taquilla, palomitas y una butaca número 12

La butaca número 12, la que Carmen Rodríguez guardaba en su casa, ha sido restaurada y colocada en el vestíbulo como pieza de museo. Carmen acudió a la reapertura con su nieta. Compró dos entradas para la sesión de las 18:00. 'Pensé que ya no lo vería abierto. Me da pena que mi marido no esté, porque él venía conmigo los domingos', dijo antes de entrar.

El cine funcionará de jueves a domingo con dos sesiones diarias, a las 18:00 y a las 20:30, mientras que los lunes y martes se reservan para actividades escolares y alquiler de sala, y los miércoles cerrará salvo en periodos vacacionales, una fórmula que la dirección considera más sostenible que abrir todos los días con una plantilla de seis personas. La programación de septiembre incluye 'Todo sobre mi madre', 'El laberinto del fauno' y 'Lo que el viento se llevó', esta última dentro del ciclo de clásicos.

La taquilla abre una hora antes de cada sesión y se puede pagar en efectivo o con tarjeta. También hay un bono de diez entradas por 50 euros. No caduca. Los menores de 12 años pagan 4,50 euros y los mayores de 65 años, 4,20. La dirección estudia implantar una tarifa plana de 20 euros al mes para socios del club de amigos, que aún no tiene fecha de lanzamiento.

Lo que cambia para los vecinos

Para los vecinos, la reapertura significa algo más que una pantalla, porque supone recuperar un punto de encuentro a menos de diez minutos a pie para la mayoría de los 23.400 residentes y devuelve actividad a una calle que en los últimos años había perdido la farmacia, la ferretería y dos bares, además de la oficina de Correos que cerró en 2019. La nueva iluminación de la fachada, con 12 focos led, se enciende cada tarde a las 19:00.

El Ayuntamiento ha incluido el cine en el plan de dinamización del comercio local, que destina 45.000 euros a señalizar los accesos y mejorar la parada de autobús de la línea 8. Las obras empezarán en octubre. Durarán tres semanas. La parada se trasladará provisionalmente 40 metros más allá, frente al número 38.

La familia Sánchez no descarta ampliar la oferta con una segunda sala en el antiguo almacén, que tiene 90 metros cuadrados, para 2027 y con una inversión adicional de unos 150.000 euros. 'Vamos paso a paso. Primero queremos que esto funcione y que la gente del barrio lo sienta como suyo', explica Javier Sánchez, de 42 años, actual gerente del cine y nieto del fundador.

La primera sesión del miércoles terminó a las 20:15 y salieron 187 espectadores, algunos de los cuales se quedaron en la puerta comentando la película y mirando el cartel de la semana siguiente. Carmen Rodríguez fue la última en salir, con la entrada de la butaca número 12 doblada en el bolsillo. El cine Garrido volverá a abrir sus puertas el jueves a las 18:00 con 'El laberinto del fauno'. La taquilla ya tiene 63 reservas.

Garrido tiene 23.400 habitantes, según el padrón de 2025, y hasta ahora carecía de cualquier sala de cine, porque las más cercanas están en el centro, a 2,8 kilómetros, o en el centro comercial de la carretera de Madrid, a 4,1 kilómetros, lo que para muchas familias sin coche implicaba dos autobuses y más de una hora de viaje, un trayecto que con niños pequeños se hacía casi imposible un domingo por la tarde.

Isabel Martín, Economía y empleo

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Cuando la persiana metálica comenzó a enrollarse, un grupo de unas sesenta personas aplaudía en la acera, entre ellas vecinos del barrio, antiguos trabajadores del cine y curiosos que habían leído el